Trabajemos como alemanes‏

Un estudio refleja que el país que mejor capea la crisis tiene la jornada laboral más corta de la OCDE – España, suspendida en reparto de tareas entre sexos

LUCÍA ABELLÁN / ANA TERUEL 13/04/2011 

Los españoles trabajan más horas que los alemanes. Y los daneses son los que menos tiempo dedican al empleo remunerado. La OCDE acaba de desmontar un puñado de tópicos sobre los ciudadanos más devotos al trabajo en su informe Society at a glance hecho público ayer. Los alemanes trabajan menos horas por cabeza, pero todos sus datos económicos (producción, tasa de paro, competitividad) causan envidia en el resto de países desarrollados. No se trata, entonces, de echarle muchas horas al trabajo, sino de trabajar bien.

El estudio analiza la evolución de indicadores sociales clave. En esta ocasión, la organización se ha centrado también en el trabajo doméstico no remunerado, que calcula que representa cerca de un tercio de la media del PIB de los países miembros. La organización, que aglutina a los 30 países más ricos del mundo, ha ordenado los países en función de las horas de trabajo empleadas, tanto en estudio y ocupaciones retribuidas como en labores del hogar. Y España no sale mal parada, con 276 minutos al día dedicados al trabajo (4,6 horas, una media que se extrae de dividir la jornada laboral entre la población con edad de trabajar, entre 15 y 64 años). Unida al tiempo de limpieza o cocina, la jornada roza las ocho horas. Los alemanes, en cambio, dedican de media 3,75 horas al trabajo pagado que, contando las labores del hogar, se elevan a 7,35 horas. Otros países con fama de industriosos, como Holanda, Bélgica y, en último lugar, Dinamarca, quedan por debajo de la marca alemana.
El motivo por el que las cifras resultan tan bajas reside en la base de cálculo que toma la OCDE. El estudio divide el tiempo de trabajo semanal entre los siete días de semana, con lo que la media resulta poco representativa de una jornada de trabajo real. Además, las horas ocupadas se reparten entre toda la población comprendida en esa franja de edad (15-64), trabajen o no. “Creo que parte de las rarezas que nos sorprenden en este estudio radican en ese método empleado; hay indicadores mejores para medir la productividad”, avisa el profesor del Instituto Empresa Juan Carlos Martínez Lázaro.
 
De los países europeos incluidos en la OCDE, solo tres superan a España en tiempo invertido en el trabajo remunerado. El que mantiene la mayor diferencia es Austria, con 5,1 horas al día de media, pero casi en el mismo nivel se sitúa otro que rompe los estereotipos: Portugal, rozando las 5 horas de trabajo. También Suecia emplea algo más que España -muy poco más, 4,7 horas- en el trabajo remunerado, cuando el tópico indicaría mucha más distancia.
 
El estudio refleja que más tiempo en el trabajo no repercute en una mayor productividad. En general, los países que menos horas dedican al estudio o al trabajo remunerado tienen más fama de menesterosos. Y, al contrario, otros como México aparecen en los primeros puestos de jornada laboral. Si se suman las horas dedicadas al hogar, en las que figura como líder, México encabeza la lista del tiempo no invertido en ocio, con nueve horas de media al día.
 
Aislando solo la jornada laboral, los japoneses dedican la mayor porción de su tiempo (6,3 horas). Les siguen los coreanos (5,8) y, tras los mexicanos, se sitúan los chinos (5,7). La media de la OCDE en trabajo remunerado o estudio se sitúa en 277 minutos, solo uno por encima de la española. “Una de las mayores sorpresas para mí, como anglosajón, ha sido destruir el mito de que en países como México se trabaja poco”, reconoce Simon Chapple, uno de los autores del estudio y economista de la Dirección del Empleo, el Trabajo y los Asuntos Sociales de la OCDE. “En este caso hay factores a tener en cuenta, como una alta fertilidad, que supone más horas de trabajo en casa y el hecho de que en los países más pobres se dedican muchas horas de trabajo en el campo y en las fábricas”.
 
En el caso español también sorprende las horas de trabajo remuneradas que no siempre redundan en la productividad. “En España se trabaja mal. Sobre todo en el sector servicios se sigue teniendo la concepción antigua de que echar muchas horas en la oficina es sinónimo de productividad, y no es así”, dice Martínez Lázaro. A sus alumnos en el Instituto Empresa les pone un ejemplo: “Si vais 30 a hacer una zanja en el asfalto con pico y pala tardaréis mucho y no es porque seáis vagos, es por otras razones”. Son tres, explica, los factores clave de la productividad, los medios de que dispone el trabajador, los procesos del trabajo y la formación para desempeñarlo correctamente. “Así que, si en lugar de pico y pala hay una taladradora adecuada, se sabe qué permisos hay que pedir para taladrar, cómo recoger el material extraído, y el trabajador conoce el uso de la herramienta, con uno solo y en poco tiempo la zanja estará abierta y con más calidad”, ejemplifica. Pero, según dice, en España se sigue valorando las horas de oficina, aunque el trabajador esté consultando cosas privadas en el ordenador, o viendo fútbol. “Sin embargo, aún se percibe al trabajador que resuelve desde casa como alguien que está escamoteando sus funciones”, añade.
 
Por primera vez, el estudio de la OCDE ha decidido detenerse especialmente en el trabajo no remunerado. Aquí incorpora principalmente las tareas domésticas, como cocinar, la limpieza y ocuparse de los niños, así como el tiempo empleado en hacer la compra. De media, cada persona le dedica unas 3,4 horas diarias a estas funciones, que sumadas al trabajo remunerado supone un tercio de nuestro tiempo. Estas tareas, según la OCDE representarían cerca de un tercio del PIB medio de los países de la OCDE. En el caso de España, la tasa se dispara hasta el 41% del PIB, por detrás solo de Portugal (53%), Australia (46%), Nueva Zelanda (43%) y Japón (42%).
Respecto a las tareas domésticas, en todos los países de la OCDE las mujeres dedican más tiempo a este trabajo no remunerado. Esa brecha suma de media 2,5 horas, aunque existen enormes diferencias. España, con una diferencia de 3,1 horas, es el sexto país -sobre un total de 25-. Solo le superan Italia, Portugal, Turquía y México, donde las mujeres le dedican 4,35 horas más que los hombres. La brecha se reduce a poco más de una hora en los países nórdicos. “Es lógico, porque estos países son más protectores y hay muchos mecanismos de ayuda para conciliar la vida laboral y la personal. Poder compartir el trabajo entre la casa y la oficina ayudaría en este extremo”, dice Susana Barcelón, profesora titular de Derecho del Trabajo en la Carlos III.
 
El estudio constata que cuanta mayor es la dedicación femenina al trabajo remunerado, menores son las diferencias en labores del hogar con los hombres. Por ejemplo, apunta al trabajo a jornada reducida, más común entre las mujeres -más del 40% de las mujeres en Australia, Alemania, Japón, Holanda y Reino Unido tiene este tipo de contrato- como parte de la explicación. En otras zonas donde esta fórmula laboral es menos frecuente, como en el sur de Europa, la presencia de hijos también puede resultar ser un factor importante.
Susana Barcelón cree que cuando se habla de trabajo fuera y dentro de casa la clave es la flexibilidad laboral. “Porque redundará en productividad -los trabajadores emplean mejor su tiempo- y en motivación. La motivación es un buen mecanismo para que el tiempo se emplee mejor”, dice. “En España estamos algo mejor en todo eso, se están empezando a ensayar fórmulas europeas en las empresas, aunque aún falta”.

Otro dato que se desprende es que los países donde la brecha es más alta, es donde los hombres trabajan menos. En el caso de España, las mujeres son las novenas que más tiempo dedican a estas labores, mientras que los hombres son los cuartos que menos se encargan de estas tareas, solo superados por los surcoreanos, los japoneses, los portugueses y los italianos.
 
La gran mayoría del trabajo no remunerado se centra en la cocina, la limpieza, el jardín y los trabajos de bricolaje, aunque aquí de nuevo se confirma el reparto tradicional de las tareas. El porcentaje de mujeres que cocina, el 82%, casi dobla el de los hombres. En total, ellas pasan unos 83 minutos diarios en la cocina y ellos 21. En el caso de la limpieza la diferencia es de 43 minutos diarios para las mujeres y 10 para ellos. El cuidado de los niños también recae en las mujeres -35 minutos frente a 12-. A cambio, los hombres dedican 13 minutos diarios a la construcción y el bricolaje, frente a los 3 que emplean ellas.
Cruzando estos datos con anteriores se puede llegar también a conclusiones curiosas que abren las puertas a otros estudios, como relata Chapple. Por ejemplo, en un informe anterior, la OCDE había calculado el tiempo que cada ciudadano le dedica a comer. EE UU era uno de los que menos se sentaba a la mesa. En este estudio aparece también como uno de los que menos minutos utilizan para cocinar. “Al mismo tiempo, es de los países con mayores tasas de obesidad, lo cual aporta pistas interesantes para investigar”, apunta el especialista.

La comida es un debate recurrente en España. “Le dedicamos demasiado tiempo, pero si comemos más rápido y luego resulta que salimos a la misma hora de la oficina porque está mal visto salir antes que el jefe, estamos en las mismas”, reflexiona Martínez Lázaro. “Hay que cambiar esa cultura presencialista”, dice.

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