Levántate y anda‏

La motivación, la gasolina del día a día
 
“Saber que se puede, querer que se pueda”, Diego Torres en la canción ‘Color Esperanza’

Imanol Querejeta y Javier Vizcaíno – Sábado, 18 de Junio de 2011 

J.V.- Cada vez escuchamos más el término ‘motivación’, sobre todo, en el mundo de la empresa y en el deporte de élite. ¿Qué significa realmente este concepto?
I.Q.- La motivación es la razón que encontramos para iniciar una acción y mantenerla si es de nuestro gusto. Esa razón es la que nos estimula, el combustible que nos mantiene en funcionamiento en una tarea concreta.

J.V.- ¿Es tan importante como la pintan? Escuchando a los que dan conferencias y cursillos sobre eso, parece que hasta un reponedor de un supermercado tiene que salir cada mañana a comerse el mundo y a dar la vida por la empresa.
I.Q.- Hombre, no sé si la motivación consiste en salir a comerse el mundo, pero sí a disfrutar de lo que se hace y a encontrar una satisfacción cuando acabamos la tarea. Y sí creo que sin ello los resultados son peores y el desarrollo de la tarea, más aburrido. Hay que hacer las cosas por algo, por una razón que es la que nos motiva.

J.V.- ¿De dónde sale la tal motivación? ¿De uno mismo? ¿Te la tiene que infundir otra persona? ¿Dónde la encuentra alguien que cobra 900 euros al mes por doce horas de un trabajo que no es el que más le gusta?
I.Q.- De la relación que estableces con lo que haces. Todos tenemos unas aptitudes con las que nacemos y cuando las desarrollamos, nos sentimos a gusto por el mero hecho de hacerlo, por disfrutar. No necesariamente te la tiene que infundir otra persona, aunque los líderes suelen hacer esto, infundir ese plus de ganas de hacer una tarea. En el ejemplo que pones es difícil que nadie encuentre otra motivación que la de sobrevivir con ese salario.

J.V.- En cualquier caso, no es un caudal constante en una persona. Hay épocas en las que te sientes más proclive a hacer cosas y otras en las que estás más plano o apático.
I.Q.- Puede que no tengas la misma intensidad en el ejercicio de la tarea, pero te dedicas a lo que te motiva bastante más que a lo que no te despierta ese gusto.

J.V.- Si notamos que uno de esos momentos se está prolongando más de lo razonable, ¿cómo lo vencemos?
I.Q.- Buscando algo nuevo en esa tarea o afición que tanto nos gusta y si no, cambiando de afición. Lo que es novedoso siempre nos atrae y nos sentimos muy motivados a hacerlo, pero la motivación tiene su segunda parte que es el seguir disfrutando al continuar con ello.

J.V.- Supongo que también hay un componente de personalidad. A algunos no les cuesta nada encontrar estímulos y otros… ni se preocupan de buscarlos.
I.Q.- Y algunos encuentran demasiados y se complican la vida porque no llegan. Sí es cierto que la gente optimista se motiva y engancha a cualquier cosa con facilidad, a los Felipitos (personaje de Mafalda) les cuesta bastante más porque están viendo todo lo malo que puede ocurrirles al emprender una tarea, antes de empezarla. Empezando así, vencidos, es difícil mantener esa ilusión.

J.V.- Pensemos a la inversa: ¿No tendría más sentido empezar combatiendo la desmotivación y luego, si hay tiempo y aún es necesario, trabajar la motivación?
I.Q.- No termino de ver donde empieza una y donde termina la otra. Combatir la desmotivación es iniciar a motivar a alguien.

J.V.- ¿Deberíamos meternos en la cabeza que existen unas cuantas cosas que, al margen de que nos estimulen más o menos, hay que hacer y punto? Pagar a Hacienda, bajar a tirar la basura cuando llueve a mares…
I.Q.- Sí. Eso ya no es motivación, hay obligaciones que cumplimos y no siempre nos gusta. Lo motivador suele ser algo placentero, que haces igual de a gusto en muy buenas condiciones y en otras no tan buenas.

J.V.- Vayamos al ámbito familiar. ¿Cómo convencemos a nuestros hijos de que, aunque no encuentren nada estimulantes los estudios, no deben abandonarlos?
I.Q.- Pues como siempre, utilizando el diálogo y el razonamiento. También ayudándoles a ver que hay cosas que no les gustan porque no las conocen y que cuando lo hagan, estarán bastante más a gusto. La parte más pesada de los estudios radica en que lo práctico que te ofrecen empieza al final, cuando los has terminado.

J.V.- Una de propina. ¿Qué hacemos con ese delantero de ficha multimillonaria que justifica sus fallos a puerta vacía diciendo que no está motivado?
I.Q.- Dejar de pagarle, a ver si recupera el gusto, aunque sea por el dinero. También llevarlo a lugares en los que hay gente que trabaja por menos dinero y con más ilusión. También hay una respuesta crítica hacia nosotros y es que ese tipo de jugador se permite esos lujos porque le resto los alimentamos y les reímos las gracias.
 

Qué ayuda

Asociarte con gente emprendedora que no se arredre ante las dificultades.
Intentar conocer lo que hacemos o lo que nos ofrecen lo mejor posible para encontrar las partes atractivas.
No insistir en lo que, una vez probado, no nos da satisfacciones.
Ser humilde y disfrutar con los regalos que nos da la vida y que a otros les niega.
La curiosidad.

 

Qué dificulta

La comodidad y la baja tolerancia al esfuerzo.
El catastrofismo que nos infunde miedo.
El inmovilismo.
La obstinación en no querer conocer nuevas tareas o experiencias.

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