Un desconocido llamado Google

La empresa recopila datos de sus usuarios con cada conexión y después se los vende a empresas de publicidad

Leire Uria – Lunes, 19 de Marzo de 2012

“Si la información es poder, Google es la empresa más poderosa del mundo”. La frase es de Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña, empresario experto en el sector de las nuevas tecnologías y autor del libro Desnundando a Google. La inquietante realidad que no quieren que conozcas. En él se relata como la empresa toma los datos de los usuarios y cómo “es imposible huir de sus redes”.

Android, el sistema operativo para móviles más vendido actualmente; Youtube, la web de vídeos más importante del mundo; Gmail uno de los servidores de correo electrónico más común; o el propio buscador digital, Google, son algunas de las armas que usa esta compañía que en solo diez años ha pasado de 200 a más de 30.000 trabajadores.

¿Y que hace con todo eso? Según Suárez, que comenzó su experiencia con la compañía alabando el buscador de la firma, “lograr información”. Google sabe que palabras y productos buscamos en su buscador y, por tanto, nuestros intereses. Sabe dónde están los usuarios que activan el Google Maps. Conoce que vídeos vemos a través del mayor portal del mundo. Además, recientemente, ha activado un servicio por el que se permite escanear el correo privado de los usuarios de Gmail. Además, a través de Android, controla la información de cientos de millones de usuarios de Internet móvil.

“Esta empresa tiene una imagen, ante un usuario digamos menos experimentado en Internet, tremendamente positiva porque ofrece productos, teóricamente gratuitos”, pero no es así, a menos, a juicio de Suárez. “Todo tiene un precio y si bien Google no cobra en euros directamente, sí lo hace en la información que obtiene de nosotros”. Esa información se almacena y permite crear perfiles personalizados de cada usuario. Con un simple click, Google descubre que un usuario planea un viaje concreto y utiliza esa información para, de forma ciega, ofrecer a ese usuario publicidad sobre la ciudad destino, por ejemplo. “Tenemos que ser conscientes de que por usar estos productos nosotros renunciamos a muchas cosas en relación a nuestra privacidad”.

Google informa a sus usuarios, a los de las diferentes plataformas que contiene, de cómo puede llegar a usar la información que obtiene de cada usuario. Lo hace a través de los términos de uso que se deben aceptar antes de crear una cuenta en esas webs, por ejemplo. Pero, “no nos engañemos, cada vez que aceptamos los términos de servicio de un producto de Google en Internet con dos simples clicks, no leemos las condiciones nunca, simplemente las aceptamos”, admite Suárez.

“Nos hemos metido en una dinámica peligrosa porque nos piden que renunciemos a un derecho fundamental, el de la privacidad”. Sin embargo no es solo un derecho moral, también es algo que protege la Ley. “Pero Google pasa por encima”. Según defiende el autor de este libro crítico con la empresa, Google “incumple las legislaciones de muchos países, sobre todo en Europa”. Actúa, como un “cuarto poder”, y es que “si Google fuera un país estaría entre los veinte más ricos del mundo, con un volumen similar al de Jordania”.

Medios de comunicación

Pero esa ambigüedad con las leyes preocupa especialmente. “Hacen una lectura imaginativa de leyes de Estados Unidos y las aplican a nivel mundial”. El problema es que pese a incumplir la legislación, nada le pasa a este gigante tecnológico.

Es el caso de la propiedad intelectual. Google cuelga en la red todo tipo de información, vídeos y documentos. Utiliza por ejemplo, noticias elaboradas, a través de Google News. Con la búsqueda de una palabra, descubre todas las informaciones de los medios de comunicación que la han utilizado. Incluídas las agencias, que, precisamente, venden esa información. “AFP por ejemplo denunció a Google ya que con esas publicaciones atentaba contra sus productos, pero al final hubo un acuerdo entre las compañías que no ha trascendido pero que se entiende que fue económico y los productos de AFP siguen en Google”.

Más concreto es el ejemplo de la asociación de la prensa belga, que denunció, en nombre de varios medios de comunicación, ese uso “ilícito” de sus productos. La justicia acabó por dar la razón a los medios, pero Google “lo usó para dar un mensaje a todos los medios del mundo”, según Suárez. “Cuando fue condenada a pagar una indemnización por el uso ilícito, tomó una decisión salomónica. Dejo de incluir las direcciones webs de los medios belgas en Google.be, con lo que el tráfico de esos portales descendió drásticamente. Al final los medios belgas, que vieron como el tráfico de sus webs llegaba del buscador de Google, renunciaron a esa indemnización y Google salió ganando”.

Caso aparte merece Youtube, “un portal que en esencia ofrece lo mismo que la clausurada Megaupload, la posibilidad de colgar contenido audiovisual”. En ese portal, propiedad de Google hace años, cualquiera puede colgar vídeos, sin necesidad de demostrar ser el autor de los mismos. Es decir, que al final en Youtube se pueden encontrar series, películas y todo tipo de contenido que en teoría debería estar protegido por las leyes de protección intelectual. “Mediaset España y Mediaset Italia, la empresa dueña de Telecinco, tiene un proceso judicial abierto contra Youtube por este asunto, porque se pueden encontrar sus productos allí, sin autorización alguna”, explica el experto.

Pero la solución que ofrece Google es, cuando menos, cuestionable. “Google afirma que si uno reclama el derecho sobre una pieza esa se elimina. Es decir, le dice a Telecinco que busque a alguien para que revise la web y encuentre todos los archivos protegidos, para notificárselos a Youtube y que sean eliminados”. “Google sabe que no tiene los derechos de autor”, apunta. Pero Google primero utiliza ese contenido y después, si alguien reclama los derechos, lo elimina.

Hay otro aspecto sobre Google que preocupa a este empresario web y es el hecho de que esta compañía no tribute en España los beneficios que obtiene en el Estado. “Factura a través de su central europea en Irlanda y deriva todo a un paraíso fiscal”, apunta, “igual que hace Facebook, por ejemplo”. “Yo calculo, porque no hay datos públicos, que Google generará entre 400 y 550 millones de euros anuales en España. Debería dejar en impuestos unos 150 millones en nuestras arcas, pero no lo hace. En 2010 por ejemplo presentó pérdidas”.

Así, la compañía no genera nada a la sociedad que consume sus productos, a excepción de Estados Unidos, dónde sí tributa. “Estamos dejando que se enriquezcan con unas redes muy costosas que no han pagado ellos, de cuyo mantenimiento tampoco se encargan y además se llevan una tajada enorme de un negocio tan lucrativo como el de la publicidad en Internet. Google controla cerca del 50% de ese sector en España, un auténtico monopolio y no deja ningún beneficio aquí”.

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