El vínculo más fuerte

Imanol Querejeta y Javier Vizcaino – Viernes, 27 de Abril de 2012

“La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno” (Erasmo de Rotterdam)

Solo del amor se habrá hablado y escrito tanto como de la amistad. Ya iba siendo hora de que en este espacio le dedicáramos unas líneas al maravilloso vínculo que somos capaces de establecer unos humanos con otros

J. V.- Dice un proverbio francés que quien encuentra un amigo encuentra un tesoro. Podríamos corregirlo y decir que el hallazgo del amigo es incluso mejor que el del tesoro.

I. Q.- Que no te quepa la menor duda. Nada es comparable a las personas, para bien o para mal, y los amigos son, junto con la pareja, aquello que escogemos mutuamente, sin otro vínculo que el que se desea y sin otro objetivo ni ganancia que la mejora personal a través de muchos ejercicios, amor, comprensión, tolerancia, respeto…

J. V.- Lo difícil es hacer verdad el enunciado de la canción: “Amigos para siempre”.

I. Q.- No te creas. Para eso hay que querer y te diré que lo que duran las cosas, por lo menos en mi caso particular, está en relación con lo que compartes. He tenido la inmensa fortuna de conocer personas con las que he compartido unas horas en mi vida hace más de 35 años y se han interesado por mí y me ayudado de forma impagable sin conocerme. A esas personas, y me acuerdo de una en concreto, les debo gran parte de lo que soy. Vamos, que puedes estar seguro que hoy no sería ese que tú conoces. Si, Javi, hay amigos para siempre.

J. V.- Por estadística, sí parece que duran más que los “amores” o las relaciones de pareja.

I. Q.- Si, eso creo yo, que son para siempre. Tengo una anécdota muy divertida en uno de los grupos de trabajo en los que he participado a nivel internacional. Me tocó compartir habitación con un muy buen amigo (de esos para siempre) y, hasta no rebuscar un poco, nos tocaba compartir cama (al final encontramos la supletoria). Al día siguiente, en el desayuno muchos de los asistentes a la reunión comentaban que les había ocurrido algo parecido. Compartía mesa con unas colegas suecas a las que comentaba que mi amigo y yo habíamos compartido muchas cosas juntos menos una cama y una de ellas me contestó: “Por eso seguís siendo amigos”.

J. V.- Con algunos ocurre algo muy raro: no los ves en años, pero cuando te los encuentras, “eso” sigue estando ahí.

I. Q.- Por supuesto. En estas relaciones las promesas se hacen en el día a día y cuando hay un breve paréntesis de varios años, se sigue con el mismo grado de conocimiento, con la misma implicación, la misma actitud y el mismo compromiso. No hay otro compromiso mejor que el que se asume libremente y eso en el caso que mejor se hace es en la amistad.

J. V.- Entre la condición de “conocido” y la de “amigo” hay un abanico de posibilidades en las relaciones. ¿Cómo llegamos a la decisión de considerar amigo o amiga a alguien?

I. Q.- Cuando sabes que nunca te va a fallar, cuando estás seguro de que nunca dudará de ti, cuando estás seguro de que nunca dará por válido un comentario que te atribuyan sin preguntártelo, cuando no se crea que has robado el tren de Glasgow hasta que no se lo digas con un garrafón del suero de la verdad en vena, cuando le puedes confiar tus secretos y que lo sigan siendo, cuando te digan lo que no te gusta oír y te expliquen sus razones… Tantas cosas, que no tendría suficiente con lo que queda de periódico.

J. V.- No sé si es que yo soy muy tradicional en esto, pero a veces tengo la impresión de que la gente considera con demasiada ligereza “amigos” a gentes que, simplemente, están en su entorno.

I. Q.- Estoy de acuerdo. Los amigos son otra cosa diferente a los conocidos y el que tenga dudas, que lea el párrafo anterior. Hay personas próximas que cuando llueve abren su paraguas y no lo comparten, cuando toca premio en una rifa que siempre juegan contigo lo ocultan, cuando tienen que defenderte de las murmuraciones lo hacen sea quien sea el que las haga.

J. V.- Y aunque tú no estés en ‘Facebook’, lo de llamar “amistades” a las personas con las que nos relacionamos en esa u otras redes sociales es un tanto exagerado.

I. Q.- Pues en mi opinión sí. Seguro que es porque soy tan clásico como tú. Seguramente no estoy en Facebook por esa razón, porque no me gusta tratar con personas a las que no puedo mirar y a las que no puedo escuchar. La tecnología es, sin duda, una gran ayuda y un gran avance, pero si no se usa bien nos priva de lo más tierno de las relaciones humanas, del gesto, del guiño, de las miradas, de la entonación de la voz, etc.

J. V.- Se dice que es en las duras donde se conoce a los amigos, pero no hay que ser extremista en esto, ¿no? También en las maduras o en las situaciones normales se puede sentir que alguien especial nos acompaña.

I. Q.- Claro que sí. La vida no es un drama permanente y hay que tener de todo alrededor, estoicos, plácidos, felicianos…

J. V.- ¿Estamos hablando de un vínculo simétrico? ¿Él o ella tienen que sentir lo que siento yo o estar dispuestos a hacer lo que estoy dispuesto a hacer yo?

I. Q.- Yo creo que no. Él o ella harán lo que crean que deben hacer, siempre obrando con justicia y si te conocen bien y te quieren bien, lo sabrán expresar. Decía en la primera entrega de nuestro De cabeza, que el que te digan con honestidad lo que no te gusta escuchar es un verdadero acto de amor. También los amigos saben cuándo no te pueden pedir aquello que no puedes darles.

J. V.- En todo caso, la amistad no es una forma de ceguera. Debemos de ser capaces de ver los defectos de los amigos (y ellos los nuestros)… aunque nos sigamos cayendo igual de bien.

I. Q.- Yo aún diría más, lo que decía Tin Tin: nos querremos más. No hay amistad servil.

J. V.- Veamos situaciones especiales. ¿Un jefe puede ser amigo de sus subordinados y viceversa?

I. Q.- Eso pregúntaselo a ellos, a los subordinados. Creo que hay que distinguir lo personal y lo profesional y creo que esta es una prueba importante en la vida de personas que se quieren. Me explico: en el trabajo prima la profesionalidad a la hora de establecer y conseguir los objetivos y sin embargo, en la forma de hacerlo debe de prevalecer el juego limpio, la flexibilidad, el afecto y el reconocimiento. En este último espacio es en el que unos hacen en el trabajo amigos “a su pesar”, como suelo decir yo. Siempre sabiendo que en el trabajo hay relaciones jerárquicas, entre subordinados y jefes.

J. V.- Otro clásico: ¿Pueden las madres y los padres llegar a ser, como muchos dicen, amigos de sus hijos? ¿No es otro el tipo de relación?

I. Q.- Yo creo que ese es uno de los problemas de hoy en día, que los progenitores y los hijos en más de un sitio pasan por colegas y eso no debe ser así. Hay una autoridad que ejercen la pareja y que la deben de ejercer al mismo tiempo, a una y sin fisuras. Es muy frecuente sentir la necesidad de tener una figura de referencia para no sentirse desvalido.

J. V.- Y la última, tras una ruptura de pareja, ¿se puede volver a ser, “simplemente” amigo o amiga de la otra parte?

I. Q.- Para gustos están hechos los colores. Conozco parejas que lo hacen y parejas que no. Aquí el factor tiempo y la perspectiva que nos da pueden jugar un papel importante.

Qué nos dificulta

Los intereses personales.

La deslealtad.

El egoísmo mal entendido, que es no dar nada más que por interés material.

Qué nos ayuda

Ofrecerse a riesgo de sufrir y de que te la jueguen, porque siempre habrá quien no lo haga y no lo hubiésemos conocido sin apostar.

Ser sincero.

Confiar.

No dudar nunca de la gente que quieres.

El egoísmo bien entendido, es decir, dar todo lo que tienes a tus amigos porque siempre recoges lo que has sembrado.

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5 comentarios sobre “El vínculo más fuerte

      1. Tu pides pero no das, así que para que sepas en esto de los blogs, si tu pones mi blog mediante un enlace en el tuyo, yo lo pongo en el mio. Pero las formas son me envias un correo, bien escrito y sin ser tan directo o sé mas concreto en tu demanda… si me gusta tu blog lo pongo y sí tu tema es parecido al mio mejor para los dos pq así nos beneficiamos en el posicionamiento en los buscadores. He dicho jejejejejje

  1. Tengo el placer de tener una expareja amiga, me dice las verdades y quiere lo mejor para mi, como yo para ella. Buen artículo para reflexionar y ver que sí, se puede y debe tener buena relación con esa persona con la cual has compartido momentos, sentimientos… mas que con tus amigos/as, conocidos/as.

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