Si el mundo es un pañuelo, las redes sociales no son otro mundo, son otro pañuelo

Lola Pardo | 09 de mayo de 2012

La posibilidad de que dos desconocidos estén conectados entre si a través de, tan solo cinco puntos de conexión, puede parecer una idea disparatada pero, lo cierto es que, como dice la sabiduría popular: “el mundo es un pañuelo”. La teoría de los 6 grados de separación viene a demostrar esta afirmación al establecer que las “cadenas” de conocidos tienen 6 grados. Dicho de otro modo: cualquier persona estará conectada a otra a través de 5 intermediarios. La idea ya la formuló Marconi en su discurso de los premios Nobel y se atribuye a Frigyes Karinthy quien la expuso, en 1929, en  el relato corto “Chains” (cadenas). En realidad,  de lo que hablamos es de un argumento piramidal que parte de la premisa de que si una persona tiene 100 amigos y cada uno de estos tiene otros 100, en el sexto nivel, ambos  tendrán un billón de conocidos y por tanto relación con cualquier ser humano.

Los “6 grados de separación” han sido (y son) motivo de múltiples debates más allá de la comunidad 734px-Six_degrees_of_separation científica. Existe una película, un juego – experimento lúdico que tiene como protagonista al actor Kevin Bacon y un estudio “Anatomy of Facebook” realizado por la propia empresa Facebook. En este estudio se incluía a los 721 millones de personas que estaban activas en esta red social en aquel momento (2011) y que representaban a casi el 10% de la población mundial. El objetivo era obtener el promedio de eslabones que hay entre dos personas seleccionadas de manera aleatoria. Analizando los conjuntos de amigos en común resultaba que el 99,6% de estas “parejas aleatorias” de usuarios están conectados por 4,75 eslabones o grados de separación

 ¿Adonde nos conduce aplicar la teoría de los 6 grados en las redes sociales?. La certeza de estar interconectados permite ampliar los contactos de una red en base a localizar nuevos contactos de conocidos en las redes de los contactos ya existentes. De esta manera podemos obtener “listas de contactos” interminables. Pero, si abordamos esta teoría desde el punto de vista de “optimizar” los contactos y los valoramos como un “recurso“, entramos en un territorio fascinante. Entramos en un territorio donde la visión del conjunto de contactos, supera a la visión de los contactos por individual. Nos encontraríamos en el terreno de las  agrupaciones tipo cluster. En informática se entiende por un clúster a un grupo de múltiples ordenadores, unidos por una red, de tal manera que el conjunto pueda ser visto como un único ordenador. La ventaja de este tipo de arquitecturas es que mejoran el rendimiento de los ordenadores (gestionan las diferentes capacidades según la carga del proceso) y flexibles (no todos los ordenadores han de ser iguales). 

¿Nos serviría este tipo de agrupaciones para las redes sociales? ¿Qué mostraría el clúster de tu red de contactos?. ¿Cómo es tu red?. ¿Con quien mantienes vínculos más estrechos y dinámicos?. ¿Qué contactos te permitirían ampliar tu red?. ¿En base a que vínculos?. Todas estas preguntas las puedes resolver fácilmente si estás en Linkedin, tienes 50 conexiones en esta red social y has completado el 75% de tu perfil. En ese caso, basta con acceder a lo que ellos han denominado Maps y generar el gráfico que te mostrará como son tus relaciones. En el “mapa” verás los contactos agrupados y la manera en la que se relacionan entre ellos. Los diferentes grupos se identifican por colores. La intensidad de las líneas conectoras muestran los diferentes grados de nivel de conexión. 

Grafico redes sociales

Una vez que tengas “tu mundo en un pañuelo”, has de recordar que para que un clúster funcione no basta con conectar entre si a los ordenadores. Es preciso diseñar los criterios para interactuar con los procesos de carga de trabajo y optimizar el funcionamiento. Conforme a esa lógica, para que una red de contactos funcione, no bastaría con conectar entre sí a múltiples contactos. Será preciso disponer de los criterios de cómo interactuar con ellos. De lo contrario, la red de contactos se convierte en un “recurso” inútil. Lo que nos viene a decir todo esto es que si bien el mundo es un pañuelo, las redes sociales también lo son. En todo caso, pañuelos al margen, las relaciones entre las personas son un universo complejo e infinito. De ahí que, con seis grados o sin ellos, entender las relaciones entre los contactos si que es “todo un mundo”

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