“No debemos permitir que los jóvenes de hoy en día se conviertan en esclavos dispuestos a aceptar todo”

Jaume Funes (Calatayud, 1947) ha dedicado gran parte de su vida profesional a trabajar con los adolescentes y jóvenes. En esta línea, ha participado como asesor en la elaboración del Sistema de Promoción Infantil y Juvenil de Gipuzkoa

VITORIA – Viernes, 22 de Junio de 2012

La Diputación Foral de Gipuzkoa impulsó hace dos años el Sistema de Promoción Infantil y Juvenil. El plan fue denominado Gaztematika, una red de actuación conjunta ideada con el propósito de abordar las problemáticas reales de los adolescentes. Durante este tiempo, ha contado con la participación de diversos profesionales del sector; uno de ellos ha sido el experto en Infancia y Adolescencia Jaume Funes, quien estos días visita Donostia para explicar las claves de Gaztematika.

Ha contribuido en la redacción del Sistema de Promoción Infantil y Juvenil de Gipuzkoa. ¿A grandes rasgos, en qué consiste?

A lo largo de los años, los ayuntamientos han ido creando y organizando actividades pensando únicamente en las necesidades de los padres. Los adultos exigían diversos servicios para colocar a sus hijos mientras ellos estaban trabajando. Esos servicios no siempre tenían coherencia, ya que no estaban pensados para poder educar y ayudar a los niños. Las verdaderas necesidades de los menores pasaban inadvertidas y lo único que predominaba era el interés de los tutores. En ese sentido, el texto que hemos elaborado sirve para explicar al concejal y a los profesionales cómo deben reestructurar esas situaciones. Nuestro principal propósito es crear una conciencia que responda a un criterio lógico y coherente pensado desde las necesidades de los niños, ya que todas las actividades que realicen cuando sean pequeños tendrán gran repercusión en sus vidas.

Por tanto, es un documento que permite dar sentido común a la atención a la infancia.

Sí, así es. Queremos unir las diversas actividades de los padres con las de los hijos. Desde los deportes, la escuela de música y la ludoteca, hasta otras actividades extraescolares. Buscamos que prime la preocupación por la infancia por encima de los problemas que conlleva esta etapa de la vida.

¿Qué puntos positivos destacaría frente a otras iniciativas?

El plan que hemos ideado ha sido diseñado a mesa redonda. Hemos organizado diversas comisiones de discusión con profesionales técnicos y especialistas en la materia para formar un documento basado en el consenso de diferentes ideas. Asimismo, el dinamismo incorpora los puntos de vista de los propios niños para poder reflejar las opiniones de los más pequeños, es decir, para que no sea algo que hacemos los adultos sin tener en cuenta a los verdaderos protagonistas.

¿Qué aspectos han quedado en el aire?

El proyecto tiene como objetivo que los adultos renuncien a sus egoísmos y se den cuenta que primero han de ser los niños. Es por ello que la parte débil del documento es que los ciudadanos consideren prioritario lo que proponemos. Vivimos en una sociedad a la que no le importa mucho la infancia. Siempre se dice que el tiempo lo cura todo y que los niños ya crecerán, en vez de abordar las verdaderas problemáticas que padecen los menores día a día. Los niños requieren adultos con nuevas visiones y perspectivas.

¿Qué tiene de peculiar ‘Gaztematika’ que le diferencien de otros?

El documento aspira a reivindicar que la infancia no es algo secundario y la gran diferencia es que aspira a ser una propuesta para todos los niños sin etiquetas. Ese aspecto de aunar todas las categorías de menores, incluso los de servicios sociales, engrandece el proyecto. Esta virtud no se da en otras comunidades autónomas, donde cada campo va por su lado.

El plan tiene como finalidad contribuir a que los adolescentes vivan con plenitud la juventud. ¿En qué sentido ha mermado la crisis económica las etapas de maduración?

Las familias ya no pueden subvencionar el consumo de los jóvenes. Cuando un adolescente ve reducida su capacidad de pasárselo bien habrá que proporcionar otras actividades que no sean consumir más. Los ayuntamientos deben de reflexionar sobre cuál debe de ser la oferta cultural para los jóvenes. Son tiempos para construir una realidad diferente. La redefinición del ocio es imprescindible, tanto para mayores como para pequeños.

Los jóvenes dedican gran parte de su vida a formarse y a estudiar. Cuando llega el momento de dar el salto al empleo, se encuentran en tierra de nadie.

Los chavales más jóvenes cada vez lo tienen más difícil para formar parte de esta sociedad. Yo creo que este es el reto más grande a corto-medio plazo, ya que aún cursando estudios universitarios no tienen garantizado un empleo.

¿Cómo les motivaría?

Es realmente complicado argumentar a los adolescentes de que vale la pena formar parte de esta sociedad cuando el futuro está negro. Ante una situación tan escalofriante, necesitamos dar más respuestas a los porqués. Hasta hace varios años, la principal razón de ir a la escuela era ingerir conocimientos para, en un futuro, conseguir un empleo. Ese modelo ya no vale para nada, por eso hay que impulsar que en la escuela descubrirán muchas más cosas interesantes de las que creen. Les tenemos que ayudar a indagar en nuevas materias, sin tener la presión de estudiar para trabajar. A día de hoy, estudiar no te garantiza nada, pero si no estudias el desastre está garantizado. La gente no va encontrar trabajo en función de su formación, pero al menos tiene que descubrir que le ha servido para ser mejor persona.

Los políticos se hartan de decir que estamos ante la generación de jóvenes mejor preparados de la historia. ¿Cómo es posible que al mismo tiempo sea la más infrautilizada?

Eso de que estamos ante la generación más formada de la historia se lleva diciendo desde hace quince años. Muchos jóvenes se encuentran en situaciones muy precarias a cambio de sueldos mínimos y no tienen por qué aceptar esas injusticias, deben revelarse. Que te toque vivir esta época no quiere decir que sea justa, por eso, no debemos permitir que los adolescentes se conviertan en esclavos dispuestos a aceptar todo. La generación actual solo va poder salir de la crisis contestando a la sociedad.

¿Qué soluciones plantea?

Suprimiría el Bachillerato e impulsaría los ciclo formativos. Además, propongo reflexionar extensamente sobre la universidad, ya que como vía para encontrar el lugar de cada uno en la vida no me parece la más adecuada. El país no necesita tantos trabajadores cada año y no creo que todo el mundo deba de pasar por ese formato. La universidad no siempre conecta con el trabajo.

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