Docencia 4.0

El cambio generacional ha ido más rápido que la evolución de las técnicas de enseñanza

 
Antonio Fernández-Coca – 8 JUN 2012
 

No son pocas las ocasiones en las que los profesores universitarios podemos sentir que los alumnos no nos entienden tan fácilmente como antes, que las formas de tomar apuntes y referencias han cambiado, si no es que directamente han desaparecido.

Sabemos que la respuesta es que el cambio generacional ha ido más rápido que la evolución de las técnicas de enseñanza que conocíamos. Contamos con un alumnado que ha crecido en una sociedad donde las llamadas nuevas tecnologías, las también conocidas como TIC, han formado parte de su aprendizaje vital, a veces haciéndoles creer erróneamente que con ellas se puede aprender sin esfuerzo, cuando en realidad se trata de una herramienta más de comunicación.

Frente a ello, los profesores hemos asumido las TIC reconociéndolas como herramientas, como también son las publicaciones sobre soportes previos a la explosión digital. Sin embargo quedarnos en el concepto de clase magistral, enseñanza 1.0, y solo apostar por conocer la filosofía de las TIC en la web 2.0 nos dará una suma de tres que aún será algo cojo.

Buscando una solución propongo lo que denomino como Docencia 4.0, basándonos en cuatro puntos cardinales de la educación: compartir, motivar, mejorar y avanzar. Con ella, facilitamos medios para elaborar el avance de discursos sociales y laborales, algo que es apostar por abonar para que el crecimiento sea positivo.

Lograrlo es posible. Dos cursos ya con resultados eficientes en la Universitat de les Illes Balears en una materia tan especial como es Expresión Gráfica en Edificación avala su origen y progreso, algo que es perfectamente transportable a otras materias.

La estrategia de enseñanza Docencia 4.0 supone ir más allá del simple uso de lo presencial o el uso exclusivo de las nuevas tecnologías. Aquí le sumamos estrategias propias del marketing; la gestión de la atención al destinatario; un dominio de los modos comunicativos en internet y la combinación de todo ello con lo que realmente es base de todo aprendizaje: el transmitir conocimiento y provocar tal motivación en el alumnado que le cree la necesidad de continuar aprendiendo, aportando y compartiendo desde su propia iniciativa.

Todo esto sin olvidar ni las clases presenciales, con un carácter mucho más participativo; las tutorías personalizadas a cada uno de nuestros alumnos; la valoración de aquellas iniciativas propias que estos planteen y, por supuesto, el apoyo de sus entornos familiares/sociales al proceso de su aprendizaje.

El uso de redes sociales, como puedan ser las populares Facebook, Youtube, Twitter o Pinterest, entre otras, para reutilizarlas como herramientas que vehiculan la información docente bajo una estrategia pedagógica, donde el trato directo es constante durante las clases y las tutorías, es algo posible y da buenos resultados.

Eso sí, emplearlas, no nos engañemos, supone un trabajo extra. Su uso no olvida las reglas de partida para la construcción de un buen material universitario docente. El conocimiento a compartir desde nuestra docencia ha de seguir siendo formal, real, comparado y acertado.

Crear nosotros materiales específicos para materias concretas desde la experiencia, la investigación y el conocimiento académico y social; usarlos como apoyo y no como sustitución del contacto directo con el profesor; ser conscientes que detrás de toda máquina hay un humano que comparte ese material contigo bajo el tipo de derechos de autor que se decida en cada caso, es algo que tenemos que tener claro.

Hemos de pensar que todo lo que hacemos desde Docencia 4.0 no se queda en la materia que impartimos en sí. También buscamos generar un pensamiento propio en el estudiante, que vive en una sociedad que avanza, aunque hoy esté desgraciadamente bajo el yugo de unos recortes que, en educación, son una mala apuesta de futuro.

Docencia 4.0 es entender la enseñanza de una forma global, aplicable a todas las materias, que evoluciona desde la experiencia común donde compartimos, motivamos, mejoramos y avanzamos.Una estrategia donde aprendemos todos de una forma global, pues como decía en otros entornos el profesor Lahera Claramonte: “gran parte del conocimiento es efímero, pero las habilidades del pensamiento no lo son jamás”.

Antonio Fernández-Coca. Profesor de Expresión Gráfica. Universitat de les Illes Balears.

@Museos en #RedesSociales

Adaptar el lenguaje, dialogar con los visitantes y romper formatos son algunos consejos para el cambio de las relaciones entre los centros de arte y el público

El MUSAC organizó el II Encuentro sobre Redes sociales en los museos y centros de arte

 
Rocío Huerta – Madrid 18 MAY 2012
 

Los museos y centros de arte se han visto en pocos meses en la necesidad de cambiar la forma de comunicarse con sus visitantes. Gracias a las redes sociales ahora el consumidor de arte es participativo, informado y crítico. “Tenemos que estar a la altura de este tipo de público, que antes de venir al museo se ha generado una expectativa amplia. Que lo viva y que lo comparta. Es el nuevo boca a boca”, explica Marga Meoro, subdirectora de Comunicación y Marketing del Guggenheim Bilbao, que participó en el II Encuentro de redes sociales en museos y centros de arte contemporáneo organizado por el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC).

Hasta ahora, la manera de visitar una exposición consistía en ir al museo, ver y comentar. Ahora, el proceso podría suceder de esta forma: Leemos un tuit de un usuario a quien seguimos en la red social (y le seguimos porque nos interesa, se entiende) donde hace un comentario positivo sobre una exposición, entramos en la página web del museo en cuestión para consultar horarios y tarifas, compramos la entrada online y hacemos una visita virtual. Ya tenemos una idea de lo que nos vamos a encontrar. Nos acercamos al museo mientras nos descargamos la aplicación en el móvil, y de paso echamos un vistazo a los precios de la cafetería en Trip advisor. Nos damos una vuelta por la exposición y decidimos si cumple nuestras expectativas. A la salida recomendamos el plan a nuestros amigos de Facebook y hacemos una foto con Instagram de la fachada del edificio, que publicamos a través de Twitter. Puede que alguno de nuestros seguidores repita este proceso.

La estrategia de mercadotecnia de los museos se ha visto forzada a reinventarse ante esta aparición de necesidad de diálogo con sus visitantes, que quieren ser escuchados en las redes. “No se trata solamente de tener un alto número de fans en Facebook, sino de conseguir que los usuarios se sientan cercanos a la marca, y que ellos reconozcan el museo”. Para eso no basta con tener una comunicación unidireccional en Twitter, en Facebook o en Google+, sino que hay que aprovechar los recursos: la parte educativa, la parte lúdica, utilizar el lenguaje de las redes sociales (que es distinto que el de los libros, los catálogos y la web), dialogar con los internautas y romper con los formatos tradicionales.

En esta ruptura de formatos se centró la ponencia de Rufino Ferreras, que se mantuvo en la lista de Trending Topics (los 10 temas más comentados en Twitter) durante los 60 minutos que duró su intervención en el MUSAC. “Romper los formatos significa una renuncia implícita y explícita del poder. El museo tiene que dejar a un lado el poder para aprender a comunicar, para llegar, para acercarse a la gente…” Ferreras es el responsable de Desarrollo Educativo del museo Thyssen, y mientras durante su discurso hizo un par de altos para hacer fotos al público del auditorio y tuitearlas. “Cada vez somos más conscientes de que se puede cambiar, crecer, educarnos continuamente, decir lo que nos parecen las cosas y configurar el nuevo funcionamiento de los museos”.

El fenómeno de la creciente presencia y actividad de los museos en las redes sociales abre el abanico del tipo de público, antes marcado por un estereotipo, que visita centros de arte. Jane Burton, jefa de contenidos web y directora creativa de Tate Modern (Londres), está convencida de que los turistas, los jubilados y los intelectuales ya no son el único público que uno se encuentra en las galerías de arte de las grandes ciudades. “La gente está más al día, quiere saber más y poder opinar. Hemos notado muchísima afluencia de jóvenes en los últimos años”. Los museos encuentran aquí un filón para atraer y conquistar otro tipo de consumidor de arte, más actual, más activo en Internet y por lo tanto capaz de mover (incluso publicitar) las salas. “Podemos llevar un museo a alguien que está en la otra punta del mundo. O llamar la atención de alguien que vive en la misma ciudad pero nunca se había planteado entrar en tal o cual galería. Las redes sociales suponen un acceso espectacular que rompe fronteras y distancias”, asegura Burton.

¿Pueden las redes sociales acabar con los canales tradicionales de comunicación de los museos y las instituciones culturales? Marga Meoro niega rotundamente la existencia de ese riesgo. “Creo en el marketing integrado, unos canales no quitan la necesidad de los otros, sino que los medios digitales tienen que convivir. No está bien uno sin otro, hay gente perfil de museo que consume mucha prensa impresa y revistas. Se abren nuevas vías, pero no se cierran otras porque también son necesarias”.