Libros digitales desde 1,99 euros y sin protección anticopia

Ediciones B lanzará 300 títulos al año a través de su sello electrónico ‘B de Books’

LAURA CONTRERAS – Madrid – 15/11/2011

Las editoriales españolas apuestan por el libro electrónico o e-book, un fenómeno que crece con fuerza pero al que aún le queda un largo recorrido en España. Ediciones B, editorial del Grupo Zeta, intenta acercarse al éxito que sí tiene este formato en Estados Unidos con el lanzamiento de 300 títulos a precios reducidos (menos de 10 euros) y sin protección DRM (Gestión de Derechos Digitales). Una estrategia de márketing que algunos pueden considerarla una invitación a la llamada piratería.

B de Books se estrena hoy con la salida de 250 novedades como El factor scarpetta (1,99 euros) de Patricia Cornwell, Sobre el camino de la vida (3,99 euros) de Moisés Broggi, y otras publicaciones del fondo editorial como Africanus, el hijo del cónsul (5,99 euros) de la trilogía histórica de Santiago Posteguillo. Cuestan entre 1,99 y 9,99 euros, por debajo del precio fijado en el mercado para otras novelas de este mismo formato que suelen superar los 15 euros. Y, según explican en la editorial, se pueden adquirir en menos clics.

Ediciones B prescinde de la protección DRM con el fin de facilitar la compra al futuro lector. “No hace falta que el archivo pase el proceso de encriptado” que lo protege contra copia, asegura Ernest Folch, director de la editorial. El DRM estándar limita la visualización del archivo descargado a seis aparatos distintos. “De esta manera intentamos que el cliente tarde lo mismo que al comprar online un libro impreso”, continúa. Una estrategia para enganchar lectores dentro de un negocio en el que las ventas del papel superan con creces las digitales. Mientras que con En el país de la nube blanca, de Sarah Lark, se han vendido 140.000 ejemplares impresos, aseguran desde la editorial, en e-books no superan las 4.000 descargas.

Esta ventaja para el lector puede convertirse en un enemigo para la propia editorial. Porque pagar menos se agradece, pero lo gratuito es siempre la primera opción, o tal vez no. “Por poco dinero te aseguras tener la versión definitiva de un libro, sin erratas y con posibilidad de tenerlo en todos los dispositivos que quieras”, explican en la editorial.

“Lo importante es que la gente se aficione a la lectura”

Tanto los escritores Santiago Posteguillo como Alberto Vázquez Figueroa se muestran de acuerdo con el precio fijado a sus obras en edición digital. “No se puede pagar lo mismo por un libro sin pastas, que no ha sufrido costes de impresión”, explica Posteguillo. Y no temen que sus libros se encuentren desprotegidos contra copia. Ambos prefieren ganar lectores que engrosar la nómina, pero hasta un límite. “Cuanta más gente me lea, mejor; pero está claro que si se deja de pagar, puedes quedarte sin escritor”, dice el autor de la trilogía de Escipión, que se compra por 5,99 euros cada título.

“Prefiero que mi libro esté manoseado, usado, pasado de unos a otros. Eso es ser escritor, lo otro es ‘a ver si gano dinero”, señala el autor de Centauros o Kalashnikov, a la venta por 3,99 euros cada uno. Hace “más de ocho años” que Figueroa hizo del libro electrónico una oportunidad para llegar a más gente. Su obra Por mil millones de dólares puede descargarse directamente de su web: “Lo importante es que la gente lea y se aficione a la lectura. A lo mejor alguien que me ha leído gratis, decide comprarse un libro, aunque no sea mío”, dice. Una actitud que es fácil tener cuando eres un novelista consagrado, o no: “Antes de ganarme algo de dinero con Ébano [la obra que le llevó al éxito], había escrito más de 10 obras que nunca llegaron a publicarse. ¡Ojalá me hubieran dicho cuando empecé que me iban a publicar y a este precio!”.

El escritor y periodista canario tiene varias novelas pendientes de escribir, entre las que destaca, según cuenta, una que aborde la catástrofe natural que ha vivido la isla de El Hierro desde hace un mes. Posteguillo, en cambio, se encuentra en plena gira de presentación de su última novela, Los asesinos del emperador (Planeta), como se lee en su web. La futura edición electrónica de esta novela, dice el escritor, “seguramente” tendrá un precio superior a las publicadas con Ediciones B.

Los libros que lanza esta editorial se pueden adquirir en cualquiera de las plataformas de venta en Internet y en las principales librerías online. En este primer lanzamiento todos los títulos, en formato epub, tienen también su edición impresa. La editorial pretende apostar por publicaciones exclusivamente digitales a partir de enero. El mismo mes que saldrá a la venta por 2,99 euros Gente letal, de John Locke, “el único escritor independiente que ha vendido un millón de e-books” en Estados Unidos a través de Amazon.

Anuncios

“La revolución de las redes sociales es la revolución desde el sofá”

La periodista Raquel Andrés debate en su libro ‘Los ángeles no tienen Facebook’ sobre la necesidad real de este tipo de plataformas y el negocio que generan

Tecnología | 03/10/2011 Albert Domènech Barcelona

Es difícil encontrar hoy en día a una persona joven que no tenga Facebook o que haya decidido prescindir de las redes sociales. Seguro que todos conocemos algún caso, pero suelen ser excepciones sociales en un momento en el que las nuevas tecnologías parecen haber cobrado más fuerza que nunca.

Raquel Andrés Durà se creó un perfil simple para investigar sobre el mecanismo y funcionamiento de una red social que había sido capaz de crear su propio lenguaje y forma de comunicarse. La periodista se define como una agnóstica de este tipo de plataformas que considera totalmente prescindibles.

Es por ello que decidió escribir el libro Los ángeles no tienen Facebook con el que aborda polémicas cuestiones como qué se esconde detrás de las redes sociales o si realmente fomentan la comunicación o la impersonalización. Al término de la entrevista, la autora seguía sin Facebook. No sabemos si es porque es un ángel y no lo ha confesado, o porque nadie ni nada ha sido capaz de seducirla para que cayera en unas redes que enganchan a millones de personas cada día.

-Asegura en el libro que las redes sociales no son necesarias para comunicarse. ¿Por qué cree entonces que estamos viviendo este boom de este tipo de plataformas?
-El exhibicionismo. A todos nos gusta hablar de nosotros mismos y en esta sociedad actual, que todo va muy rápido, la gente no se para a escucharnos. La gente oye mucho ruido pero muy pocos se paran a escuchar lo que estamos diciendo. Mi hipótesis es que las personas están usando las redes sociales como viaducto para exponer los pensamientos que no son escuchados.

-Entiende que son egocéntricas.
-Sí, las veo como un circo exhibicionista de las relaciones sociales donde la gente necesita que los demás sepan con quién hablas, qué haces, cómo vistes, cómo eres…

-¿Han llegado a sustituir en algún momento el calor humano?
-Sí. La gente empezó a sustituir hace años el chateo por los encuentros en el bar.

-Aún así seguimos necesitando del contacto personal.
-Sí, porque al final la forma para solucionar cosas o hablar de determinados temas es cara a cara. El problema es que cada vez se delegan más cosas a las redes sociales, todo lo que se pueda solucionar a través de ellas, sin tener que comerte el marrón de tener que hablar con alguien cara a cara, mejor. Pasa lo mismo con el correo electrónico.

-¿Cree que las redes sociales nos han despersonalizado?
-Sí, son totalmente impersonales, solo tienes que ver qué fácil es inventar cosas sobre ti mismo y de una forma tan bárbara. Con el cara a cara podrás mentir durante un tiempo limitado, en cambio en un perfil virtual puedes llevar la mentira todo lo lejos que quieras.

-¿Cuáles cree que son los valores que desprenden?
-¿Algún valor positivo?

-Sí es que cree que hay, sí.
-Si hablamos de Twitter, uno de los valores que transmite es el de no saturar demasiado a la gente. No molestes demasiado, porque si dices tonterías luego nadie te seguirá. Si hablamos de redes tipo Facebook casi todo los valores que le veo son negativos, son valores del ego, de importo yo más que el resto, de dar mucha importancia al número de amigos que tengo. Es un “yo” constante.

-¿Tener más de 500 amigos en Facebook es señal de algo?
-Es señal de que en realidad nos sentimos solos. No existe nadie en el mundo real que pueda decir que tiene más de 500 amigos. Y si lo pudiera decir, no tendría Facebook porque no lo necesitaría para nada. Creo que a estas alturas ya sabemos todos que un amigo en Facebook no es un amigo en la vida real. La palabra amigo está completamente desvirtuada, sería mejor decir contacto. Pero supongo que la palabra amigo vende más y es un producto de marketing.

-Solemos tener contactos con los que no hablábamos ni en la vida real. ¿Es fruto de nuestra vena cotilla?
-Sí, ahí entra el cotilleo puro y duro y pienso que, en este sentido, la prensa rosa va a perder porque antes la audiencia de este tipo de prensa era la de gente que quería saber sobre la vida de los demás y consumía televisión y revistas para saber de la vida de terceras personas. Pero con las redes sociales es muy fácil cotillear sobre alguien que conoces y parece mucho más atractivo. Sacia nuestra vena cotilla.

-¿Apuntarse a una red social significa vender tu intimidad?
-Sí, pero pienso que es algo que no nos planteamos. Hemos desvalorado tanto nuestra intimidad que ya no nos paramos a pensar si realmente necesitas todas esas intimidades que te ofrecen a cambio de la tuya. Estamos en una sociedad acumulativa, de tener más. Y eso supone tener más amigos y acumular cuantas más intimidades mejor.

-Los más enganchados son los jóvenes. ¿Cree que tendría que ponerse un límite de edad?
-La restricción que existe actualmente es de 14 años y yo no soy muy partidaria de prohibir las cosas. Lo que sí es que es cierto es que se ha llegado a un punto que quizá si que haya que poner una ley o una restricción más dura. A estas edades los jóvenes son mucho más vulnerables y no tienen el mismo sentido crítico.

-Lo que está claro es que a esa edad el control final pertenece a los padres. ¿Los padres tienen que estar enterados del funcionamiento de esas redes para proteger a sus hijos?
-Sí, claro que deberían entender un poco más de redes sociales pero creo que el problema va más allá, y deberíamos abordar el tiempo que los padres pasan con sus hijos. Si le dedicas tiempo y comprensión, y lo llevas de excursión los fines de semana o al parque para que jueguen con otros niños, esos niños entenderán la socialización de otra manera.

-¿Es partidaria de introducir en el curso escolar el uso de nuevas tecnologías? Una cosa suele llevar a la otra y al final el hijo acaba dominando más que el padre y el maestro.
-El problema es que se usan sin espíritu crítico y eso es lo que hay que enseñar. ¿Realmente necesitas hablar con tus amigos a través de la pantalla? ¿No puedes quedar por la tarde?

-¿Las redes sociales son una necesidad o una adicción?
-Son una adicción en el sentido de que los usuarios de las redes sociales entran por inercia a Facebook, Twitter o lo que sea, tan solo conectar el ordenador. Es un comportamiento que no veo lógico. Si entras porque has quedado con alguien para que te envíe un archivo puede estar justificado, pero entrar por inercia no lo entiendo. ¿Es adicción? Eso ya lo tendría que responder un especialista en psicología, y yo no lo soy, pero realmente lo parece.

-¿Puede llegar a crear otro tipo de exclusión social? Lo digo pensando en los que no usan esas redes sociales, como es su caso…
-Sí, en algún momento puedes llegar a sentirte marginado o excluido socialmente. Parece que si no estás en las redes sociales no existas. Lo que tampoco me gusta de las redes sociales es el hecho de que sepas cosas de los demás sin que ellos sepan que las sabes.

-¿Cómo reacciona la gente de su entorno cuando les dice que no tiene Facebook ni utiliza red social alguna?
-Los amigos de siempre lo tienen más que asumido, ya me dicen, “la que quiere ir en contra de todo”, pero me aceptan.

-Las redes sociales han logrado un poder muy preciado, que es el de las bases de datos. ¿Cuál es el papel de la publicidad en este contexto?
-Segmentan mucho mejor el público al que le llega la información gracias a las bases de datos de estas redes. A las empresas les ha salido redondo porque es una forma de acercarse al cliente y de conseguir publicidad gratuita. Hay mucha gente que se hace fan de las marcas publicitarias, y les dan publicidad gratuita.

-Estas redes también han generado la afluencia de personas que se muestran como fuentes de información. ¿Cómo valora el concepto de periodismo ciudadano?
-Lo que no me gusta de Twitter, por ejemplo, es que parece que ahora se tengan que hacer noticias a raíz de las cosas que se dicen en esta red social. El periodismo debería evolucionar hacia un género más interpretativo. No es explicar sólo lo que ha pasado, si no por qué ha pasado y dar un contexto informativo amplio y profundo. Un periódico ya no puede competir con la velocidad informativa de Twitter.

-Ha analizado también los contratos de privacidad de muchas de estas páginas. ¿Nos toman el pelo?
-Nos toman el pelo pero por lo mismo que nos toman en pelo cuando firmamos cualquier otro contrato, se aprovechan de que la gente no lee la letra pequeña.

-¿Existe privacidad?
-No, si miras el capítulo de privacidad de Facebook, el resumen es que “pase lo que pase nosotros no nos responsabilizamos de nada”. Es un poco algo así como que me lavo las manos pero no voy a asumir ningún coste ni responsabilidad.

-Antiguamente lo misión más difícil era borrarse del gimnasio. ¿Ahora mismo sería borrarse del Facebook sin dejar huella?
-(Ríe). Sin dejar rastro es imposible. La huella digital es imposible de borrar. Pasó con la famosa foto de las hijas de Zapatero, Facebook la acabó retirando pero la había copiado tanta gente que no sirvió de nada.

-Hemos vivido en los últimos meses capítulos internacionales y nacionales de protestas sociales que han tenido su origen en las redes sociales. ¿Aquí cree que estas redes han sido decisivas?
-Pienso que se les ha dado una importancia mayor de la que han tenido realmente. Si hablamos de las revoluciones internacionales pienso que el papel de las redes sociales para sacar a la gente a la calle ha sido bastante bajo, en el caso de las revoluciones árabes creo que canales como Al-Jazeera han tenido un papel mucho más destacado por su gran difusión entre las capas populares. Las redes sociales han servido para difundir el mensaje de lo que estaba pasando al resto del mundo, ahí sí.

-¿Y en España han servido como motor para que la gente se movilizara?
-Tampoco creo que hayan sido decisivas en los movimientos de los indignados, pienso que el papel más importante ha sido el de los medios de comunicación. Si las televisiones no hubieran hablado de estas acampadas, la gente no habría salido masivamente a la calle, por mucho que se hablara en Facebook o Twitter.

-¿Usted se define como una agnóstica de las redes sociales?
-Sí, se puede decir que sí. El libro habla de los aspectos negativos de las redes sociales pero esto tiene una explicación muy sencilla y es que todos los usuarios de Facebook ya saben las cosas positivas que hay, sino no se hubieran inscrito. En esta vida hay que ser un poco trasgresor, aunque sea a tiempo parcial. Las redes sociales son negativas porque lo que hacen es centralizar unas pautas de comportamiento y de socialización. Y la centralización lo que hace es homogeneizar los pensamientos. Siempre es necesario conocer voces alternativas.

-También puede utilizar las redes sociales para conocer esas alternativas que plantea…
-Puede ser, pero sigo pensando que es más útil salir a la calle y manifestarse que no hacerlo a través de Facebook. La revolución de las redes sociales es la revolución desde el sofá. Estoy con el refresco en el sofá, escribiendo unas líneas y cambiando el mundo. Yo no lo veo así.

Los ángeles no tienen Facebook. ¿Si existieran cree que se crearían un perfil?
-Si existieran se harían uno seguro, porque está todo el mundo metido. Si no tienen es por eso, porque no existen (Sonríe).