Por tu cara bonita

Lola Pardo| 22 de         julio de        2012

Facial-recognition

Facebook y Youtube se dedican a cosas bien distintas pero, tienen dos características en común. Ambas plataformas gestionan niveles millonarios de tráfico y almacenan una cantidad prácticamente inabarcable de nuevos contenidos. Youtube es el tercer destino más visitado de Internet con 4.000 millones de visionados de vídeos al día. Facebook va camino de tener mil millones de personas registradas. De estas personas, una media de 6 de cada 10 visitan su perfil de manera diaria. En lo que respecta al contenido, Youtube recibe, cada segundo, 1 hora de nuevos contenidos en vídeo y Facebook, tan solo en lo que respecta a imágenes, publica 300 millones de nuevas fotografías al día.

Visitasalasredessociale

Son unos números de vértigo. Sobre todo por lo que significan. Estas cifras nos cuentan que, cada día, millones de personas comparten entre si los momentos que han inmortalizado en imágenes, ya sean estáticas o en movimiento. Imágenes que muestran los sitios donde se encuentran, los objetos que les rodean, las actividades que están realizando y, sobre todo, las personas que forman parte de sus vidas. En este último caso, cuando hablamos de personas, nos referimos no sólo a sus nombres y apellidos sino, sobre todo, a sus caras. Detrás de estos números, lo que nos muestran Youtube y Facebook cada día son las caras de millones de personas. Cientos de miles de caras que, en algunos casos, nos resultarán familiares. En otros casos, no solo no reconoceremos a los propietarios de los rostros, sino que posiblemente no los volveremos a ver jamás. A partir de aquí, se acaban las similitudes. En lo relativo a esta cuestión de las “caras”, Facebook y Youtube han elegido estrategias radicalmente opuestas. Facebook ha optado por una estrategia de “dar la cara” y promociona el etiquetado de las imágenes a través de la tecnología de reconocimiento facial. Por el contrario, Youtube apuesta por desarrollar las funcionalidades de “borrar las caras” y permite realizar el “difuminado” de las personas que aparecen en los vídeos. A la hora de tomar estas decisiones estratégicas, ambas compañias han tenido en cuenta el diferente uso que los navegantes dan a estas plataformas y por tanto las diferentes oportunidades de negocio que suponen.

Para realizar el reconocimiento facial, Facebook utiliza una tecnología denominada Divvyshot que reconoce las caras que han sido etiquetadas con anterioridad. En esta red social se registran 100 millones de etiquetados al día. Hay que tener en cuenta que el etiquetado de las personas que aparecen en una fotografía publicada en Facebook está activado por defecto.

Por lo que una cantidad considerable del etiquetado se genera por desconocimiento de los navegantes. Lo que está claro es que esta cifra no ha pasado inadvertida a los responsables de desarrollo de esta plataforma que han optado por explorar las oportunidades de negocio que supone esta situación. Hace tan solo unas semanas, la empresa anunció la compra de face.com. Esta compañía ha desarrollado funcionalidades avanzadas de tecnología de reconocimiento y etiquetado automático de las imágenes. De ahí el interés en adquirirla. El anuncio de esta compra complementa el lanzamiento de la nueva aplicación Facebook Camera y  la integración de Instagram. La idea detrás de todos estos movimientos está clara: los internautas ponen las caras y Facebook se encargará de ponerles no solo nombre y apellido sino también localización, información sobre el sexo, edad o mensajes relevantes. Al margen de los aspectos relacionados con la privacidad que plantea este escenario que, ya generaron polémica cuando Facebook activó el etiquetado de las caras de manera automatizada, la cuestión de fondo es: ¿hasta donde puede llegar la explotación comercial de esta tecnología?.

Por  poner un ejemplo, una persona podría decidir el lugar en el que quiere cenar o, tomar unas copas, según la información que se deduzca del reconocimiento facial de las personas que hay en el local. Antes de tomar la decisión de entrar o no, podría saber el sexo, la edad media, la cantidad de personas, si están animadas o aburridas e incluso si alguno de ellos es famoso. ¡No es magia!. Ya existe una aplicación para dispositivos móviles (Scene Tap) que es capaz de proporcionar esta información. Mientras tanto, Youtube ha apostado por la estrategia opuesta y ofrece la posibilidad de “borrar” las caras. La plataforma para compartir vídeos acaba de lanzar una nueva función en su herramienta de edición: la posibilidad de difuminar y mostrar, de manera borrosa, las caras que aparecen en los vídeos. El objetivo de esta propuesta es proteger la identidad de las personas que aparecen en los mismos y ofrecer una mayor seguridad, así como garantizar la privacidad.

El anuncio de Youtube fue especialmente celebrado por la Organización Internacional de Derechos Humanos WITNESS Cameras Everywhere que ha destacado que es la única plataforma de almacenamiento de vídeos que ofrece esta protección. Según informaba Youtube en su blog oficial  “El anonimato visual en un video le permite a la gente compartir material personal de manera más amplia y expresarse cuando no lo harían de otra forma”. Para realizar el borrado de una cara en Youtube no hace falta ser un experto. Basta con ir a la Youtube difumina caras opción de editar y seleccionar “Additional features”, aquí se va a “Blur faces” y se clika en “Aplicar”. A partir de ahí se puede realizar una vista previa y decidir la publicación. Hemos de tener en cuenta que, cuando subes un vídeo a Youtube,  la plataforma es capaz de reconocer automáticamente las caras que aparecen en las imágenes. De ahí que esta funcionalidad sea tan interesante en términos de protección de la privacidad. La cuestión, en este caso, no es únicamente la del interés general en que las caras de los navegantes salgan identificadas en un vídeo de Youtube sino proteger las imágenes de menores, situaciones de conflictos políticos o violaciones de los derechos humanos (a tener en cuenta que países como China penalizan el anonimato). En este caso, no es que Youtube haya renunciado a las oportunidades de negocio que conlleva el reconocimiento facial y etiquetado, sino que ha valorado la importancia y oportunidades comerciales que tiene consolidarse como una de las principales fuentes de información en tiempo real en un mundo globalizado.

En ambos casos, ya sea para etiquetar en Facebook o para borrar en Youtube, la tecnología de reconocimiento facial, no es infalible. La calidad de las imágenes, la luz, el enfoque, la velocidad de los frames… no siempre muestran el resultado correcto. No es extraño entrar en el perfil de Facebook y observar que te han etiquetado en una imagen y que el recuadro donde debería aparecer tu cara lo que se muestra es el fondo de imagen de la foto. O, aparecer etiquetado con tu nombre sobre el rostro de otra persona. De hecho, en los foros de Internet hay una leyenda macabra sobre la existencia de un  fantasma de Facebook. Se trataría de una cara misteriosa que, además de hacer aparecer y desparecer contenidos del prefil, va etiquetando rostros con la intención de resucitar a los muertos. El objetivo de esta cara fantasma es crear SPAM en tu perfil. Tan solo te salvas de esta terrible presencia si envías la información que te remite el susodicho fantasma a todos tus contactos. Exista o no este fantasma, lo que si que podemos hacer es desactivar el reconocimiento facial en Facebook. Si no te interesa desactivar el reconocimiento facial y tu objetivo es asustar al susodicho fantasma o preservar el anonimato de tu rostro, siempre puedes ponerle un poco de humor al tema y optar por mostrar tu cara a través de una caricatura. Mientras decides entre “dar la cara” o “difuminarte”, aquí tienes un enlace de utilidad por si te animas, a hacerte tu propia caricatura.

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¿Influyente en Facebook, o influenciable?

Una investigación identifica los patrones de seguimiento de las recomendaciones en la red

Los jóvenes son más influenciables y las mujeres que los hombres

Las personas casadas son las mas difíciles de convencer

 
A. R. – 21 JUN 2012
 

Modas, corrientes de opinión, aficiones, productos favoritos o gustos fluyen por las redes sociales constantemente. La opinión o las elecciones de unos individuos tienden a ser dominantes sobre otros que son más susceptibles de seguir los consejos o sugerencias que reciben en la cibercomunidad. Para precisar un poco qué tipo de personas suelen influir y qué tipo tiende a ser influida, dos investigadores de la Universidad de Nueva York han realizado un experimento extenso en Facebook, con una muestra de 1,3 millones de usuarios. Sus resultados indican que los mayores de 30 años son más influyentes que los jóvenes, las mujeres tienden a influir más en los hombres que en otras mujeres y los casados son los menos susceptibles de adoptar las sugerencias que reciben.

Para hacer el experimento en el que han medido la influencia y la susceptibilidad a la influencia, Sinan Aral y Dylan Walker han utilizado una aplicación (app) que permite a los usuarios de Facebook intercambiar información y opiniones sobre películas, actores directores y la industria cinematográfica, explican ellos en la revista Science. El estudio se basa en hacer el seguimiento (mediante una notificación automática) de las personas, elegidas al azar, que se descargan y utilizan la app cuando después de que alguien de su grupo de amigos haya empezado a hacerlo. El experimento se ha realizado durante 44 días con 7.730 usuarios que adoptaron la aplicación y enviaron 41.686 notificaciones automáticas a usuarios elegidos al azar entre sus 1,3 millones de amigos.

Los investigadores midieron la influencia contando si un usuario utilizó o no la aplicación tras recibir el mensaje sobre ella. El análisis de datos permitió trazar los perfiles de influencia y susceptibilidad a ser influido y los rasgos generales que emergen del comportamiento de la población del estudio. Otro resultado que destacan Aral y Walker es que la gente tiende a ser o influyente o influenciable, es decir, que no suelen coincidir ambas características. Así, los individuos cuyas decisiones, opciones o ideas tienden a difundirse al ser adoptadas por otras personas, no suelen ser susceptibles a las propuestas de los demás, mientras que los influenciables no suelen ser influyentes.