Google hace limpieza (otra vez)

El buscador anuncia el cierre de varios servicios, entre ellos el popular iGoogle

 

Rosa Jiménez Cano – Madrid4 JUL 2012

Lo llaman “limpiar la casa” y lo hacen cada pocos meses. Google lanza nuevos proyectos y servicios con la misma agilidad y ligereza con que decide cerrarlos. En esta ocasión los damnificados son variopintos. Google Mini echará el cierre el 31 de julio. Lanzado en 2005 servía como motor de búsqueda interno para pequeñas y medianas empresas. En su lugar, la empresa de Mountain View recomienda usar Google Site Search y Google Commerce Search.

Google Talk Chatback servía como servidor de chat para servicios de terceros, así el poseedor de una página web podía resolver dudas en tiempo real desde Google Talk, algo que habitualmente se usa dentro de GMail. Meebo bar es la alternativa recomendada. En todo caso, queda confuso, pues Meebo ha pasado a ser propiedad del buscador y ha anunciado su cierre para el 11 de este mes.

Sí parece lógico cancelar Symbian Search App, la aplicación para el sistema operativo de Nokia, que no emplea ni su inventor. A cambio dan una solución sencilla, entrar a www.google.com desde el móvil e incluir entre los favoritos.

Antes de comprar YouTube, el buscador dio sus primeros pasos en el mundo audiovisual con Google Video. En mayo de 2009 dejaron de hospedar nuevos contenidos para convertirse en un gran almacén de rarezas audiovisuales. Al menos, no se perderán, sino que el 20 de agosto pasarán a hospedarse en YouTube.

Hasta ahí todo encaja, más o menos, se trata de servicios usados por un público muy concreto y superados por aplicaciones nuevas. Sin embargo, iGoogle no parece serlo. De acuerdo en que la fecha del adiós es lejana, noviembre de 2013, pero ya está puesta. La versión para móviles desaparecerá este mismo mes de julio. iGoogle era lo más parecido a un portal a la carta, la página de entrada a Internet. Su virtud estaba en los widgets, trocitos de código que permitían tener información en tiempo real de un vistazo. Así, al acceder al navegador se tenía acceso al buzón de entrada del correo, la información meteorológica, los resultados deportivos, la cotización de la bolsa o las últimas noticias, sin necesidad de saltar de página en página.

En esta ocasión la alternativa no es tan concreta, tampoco sencilla. A los que lo usaban en el ordenador se les recomienda pasarse a Chrome, el navegador creado por Google, y añadir complementos. A los que lo usaban desde el móvil se les invita a explorar Google Play, su tienda de aplicaciones para móviles y tabletas Android. Sin embargo, ¿qué sucede con aquellos clientes de iGoogle que usen iPhone, Blackberry, Windows Phone o Nokia?

Google cierra con toda naturalidad. Tanto que parece que se asuma como una rutina más. Un signo es cómo lo explican, como si fuese un suceso de temporada. “La limpieza de verano”, lo titulan. La primera barrida se hizo en otoño. Desde entonces han puesto fecha de caducidad a una treintena de servicios.

El pasado septiembre certificaron la defunción de Notebook y FastFlip, entre otros. El primero era un cuaderno en la nube, para sincronizar notas entre dispositivos. El segundo se centraba en el consumo y adaptación de contenidos de una manera más atractiva. La aplicación Flipboard ya lo hacía en iPad con brillantez. Tardaron en dar una respuesta, hasta que salió Currents su aplicación para consumir contenidos de periódicos y revistas de una manera más natural en tabletas.

One Pass, el kiosko fallido de Google.

En la limpieza de primavera, Currents se llevó One Pass por delante, un kiosko virtual. No les tembló el pulso. Mientras que Apple se quedaba el 30% de la facturación a los que ofrecían sus publicaciones en iTunes, Google apostaba por quedarse solo con el 10%. Se apuntaron a la propuesta varios editores, entre ellos los alemanes Focus Online, Stern.de, Axel Springer, el francés Nouvel Observateur, el estadounidense Rust Communications y el grupo PRISA, editor de EL PAÍS.

La justificación fue que querían impulsar Google+, su nuevo intento para conquistar las redes sociales. La misma excusa para, solo dos meses después cancelar Wave y Buzz. De nuevo, estamos ante dos complementos al perfil de usuario de Google, tan necesitado de interactuar con amigos. Cerraron hace poco, pero al hablar de ellos da sensación de estar practicando “arqueología de la Red”. Buzz intentaba que los amigos se enviasen enlaces a una carpeta adicional, enriquecida con comentarios, entre sí. Wave era mucho más complejo: mapas, quedadas, grupos, chats, posibilidad de ver los cambios en un documento compartido… Justo es reconocer que Google+ ha heredado gran parte de su dinámica.

Tanta apertura y tanto cierre termina por pasar factura, al menos en cuanto a credibilidad y entusiasmo ante futuros lanzamientos. ¿Son los clientes sus conejillos de Indias? En Mountain View no parece preocuparles. En cada artículo del blog en que concretan alguna medida similar terminan con un tono entre el humor y la inocencia: “No nos da miedo intentarlo a lo grande. Y no vamos a cambiar. Vamos a seguir asumiendo riesgos cada vez que el uso de una tecnología nos parezca que puede traer beneficios. Pero para enfocar mejor los recursos, y cambiar el mundo y hacerlo más bonito, tenemos que tomar decisiones”.

Google pretende que se asuma como el precio del progreso: “Cambiar el mundo es cosa del futuro y, honestamente, estos productos ya son cosa del pasado”.

¿Por qué hay que estar en G+?

El ingeniero español Javier Arias intenta convencer al auditorio de la necesidad de esta red social

 
Rosa Jiménez Cano – Madrid 15 JUN 2012
 

Javier Arias insiste en que la pasión es lo que define a los trabajadores de Google, “al margen de que hablen idiomas o tengas estudios fuera de lo normal”. El ingeniero español afincado en Londres puso toda la emotividad posible para convencer al auditorio de Red Innova de que la red social Google+ es el lugar en el que deben estar.

Arias quiso responder a las críticas que habitualmente se hacen al nuevo intento de red social del gigante de Internet. Para empezar, procuró desterrar que fuese aburrido: “Si no te estás divirtiendo es porque no estás en el círculo adecuado”. Negó que fuese solo una moda o una prueba: “La idea es que todos los productos de Google estén en G+, que todo lo que esté en Google conecte con G+.”

En su opinión, si tuviera que quedarse con una de las funciones de G+ ganarían las quedadas: “Es totalmente revolucionario, no hay nada igual. Ninguno te da lo que te dan los hang outs. Pueden ser públicas o privadas. También hay posibilidad de hacer videoconferencia múltiple”. Puso toda su pasión en subrayar que las empresas son sus mejores aliadas: “En cuanto lo prueban, notan que sube su productividad”. A pesar de su elocuencia, era difícil sacar a un viejo y reconocido servicio de la cabeza: Skype.

El ingeniero alabó su facilidad de uso, las opciones de privacidad y la posibilidad de subir las fotos a la red rápidamente. Sin embargo, desde el público se le recriminó la falta de actividad: “Quizá dé esa sensación porque muchas personas lo usan de manera privada. Estamos transmitiendo sus ventajas. Vemos que el crecimiento es realmente bueno para lo que esperábamos”. Pero no hubo datos, ni sobre el tiempo medio de una sesión, ni sobre la cantidad de usuarios registrados.

Si Google+ quiere potenciar su lado más visual parece haberse topado con un competidor inesperado, Pinterest. ¿Se están yendo las marcas a Pinterest en detrimento de Google+? Arias quiso desechar esa idea: “Lo normal cuando aparece un servicio es tener una avalancha de usuarios que empiezan a trabajar con ello. Al cabo de un tiempo, si no encuentran el valor que ellos pensaban, se van. Pasó con Twitter. Y pasará con Pinterest. Sin embargo, hay un grupo de empresas que han encontrado su forma de interactuar en Google+. Lo veo como el proceso normal, no como una amenaza. Cada empresa debe buscar el servicio que mejor se ajuste”. Quizá la respuesta sea lógica, pero sí falta de datos, de concreción como para poder creer que realmente las empresas lo han abrazado como herramienta de promoción, al tiempo que anunció que habrá un servicio de pago para empresas.

Google+ se enfrenta a un inesperado problema. Cada cuenta de correo de Gmail crea un perfil en la red social. Los usuarios que usan Google Apps, las aplicaciones profesionales de Google, tienen también una cuenta de correo y, en consecuencia, una nuevo perfil en G+ asociado a la cuenta. Sí, es correcto, pasan a tener dos perfiles. ¿No habíamos quedado en que la idea era tener un solo perfiles, pero acotar el nivel de exposición a través de los círculos? El ingeniero reconoció que esto estaba sucediendo: “Estamos estudiando cómo resolverlo. Obviamente no es lo óptimo”.

Lo que no pudo resolver fue otro de los enigmas que rodean a Google, el posicionamiento en su buscador. Desde el auditorio se preguntó si el hecho de tener una página en G+ ayudaba a una empresa a tener un mejor resultado en el buscador, mejor que si solo contaba con una página en Facebook. Arias lo desmintió: “No influye nada, es algo independiente del buscador”. Aunque añadió un matiz revelador: “Ahora bien, si en G+ pones enlaces, contenido, actualizas… Si dan +1… Al final, cuando se hace una búsqueda se tiene más información de ese resultado, es más fresco. Esto ayuda”.

Preguntado de otra manera: ¿El peso de los +1 es más fuerte que el de los “me gusta” de Facebook? “No lo sé. La diferencia está en que Google no sabe cuántos ‘me gusta’ tiene una página, es cosa de Facebook, pero sí podemos contar los +1”. Es decir, que tácitamente, sí, influye.