Humanidad 2.0 o cómo hemos dejado de comportarnos como chimpancés

 

Tenemos acceso a cantidades masivas de información que antes estaba oculta o era prohibitivamente cara

 
Mark Turrell – 19 JUN 2012
 

¿Os acordáis de cómo vivíamos sin los teléfonos con cámara fotográfica? ¿Y lo difícil que era compartir fotos? Solíamos sacar fotos con cámaras con carretes, normalmente de 24 disparos. No teníamos manera de revisar nuestras fotos a medida que las íbamos sacando, lo que suponía arriesgarnos a desagradables sorpresas un par de semanas más tarde, cuando las revelábamos. Y en cuanto a compartir las fotos de una cena con amigos, bueno, eso era prácticamente imposible.

En la actualidad, está teniendo lugar una “tormenta perfecta” que tiene el potencial para que la humanidad cambie hacia un nuevo modelo de comportamiento, más dinámico. Algunos de los elementos de ese fenómeno son evidentes: Internet y los teléfonos móviles. También contribuyen todos aquellos factores que facilitan la conexión, como el acceso barato a Internet. Ahora disponemos de muchas herramientas para crear y compartir contenido, incluyendo fotos y vídeos. Tenemos acceso a cantidades masivas de información que antes estaba oculta (o era prohibitivamente cara). Tenemos motores de búsqueda, esenciales para navegar debido a la gran cantidad de datos que se generan todos los días.

Otros dos elementos que contribuyen a la tormenta perfecta son las plataformas sociales y el cambio demográfico. Facebook, Twitter, LinkedIn y plataformas análogas nos dan la capacidad de compartir y descubrir nuevas cosas a través de nuestras redes a una escala y velocidad que habría sido inimaginable hace cinco años. Esto, combinado con las nuevas generaciones de jóvenes, que valoran la transparencia, la equidad y el acceso instantáneo a cualquier cosa en todas partes, está impulsando un cambio fundamental en la humanidad.

En lugar de analizar directamente a los seres humanos, a veces es interesante observar seres similares a nosotros para extraer conclusiones. Los chimpancés, por ejemplo, no parecen ser tan inteligentes como los humanos. Claro, pueden recoger un pincel con los dedos de sus pies, pero no son tan buenos construyendo un avión o navegando con un smartphone. Sorprendentemente, su cerebro no es muy diferente del nuestro en un elemento clave: disponen de la misma cantidad de neuronas para la función cognitiva y de pensamiento en relación al tamaño.

Sin embargo, el cerebro del chimpancé difiere del nuestro en dos aspectos fundamentales: tiene muy pocas conexiones entre neuronas y se basa mucho más en los sistemas de control, al estilo money see, monkey do (mono veo, mono quiero).

El cerebro humano es diferente. Incluso con el mismo número de neuronas, tiene un mayor número de conexiones entre las neuronas. Tenemos conexiones con un salto de longitud especialmente largo. Y tenemos una menor dependencia de los sistemas de control de estrés. Se puede decir que son estos tres atributos lo que hacen que el ser humano sea más inteligente que el chimpancé.

Volviendo a la humanidad. Nuestro mundo hasta hace muy poco se parecía mucho en estructura y comportamiento al de un chimpancé. Pocas conexiones, intercambio lento de la información y conocimiento, y dependencia de un número reducido de personas o instituciones para tomar decisiones en nombre de todos.

Este mundo ha cambiado, radical e irrevocablemente. Las conexiones entre las personas se han incrementado de forma espectacular en tan sólo un nanosegundo de existencia humana. Y gracias a esto, ahora disponemos de nuevas formas de inteligencia humana – la inteligencia colectiva – que está emergiendo. La información, los conocimientos, las ideas, los problemas, las soluciones se pueden compartir y difundir al instante. Y podemos empezar a hacer lo que ya solíamos hacer, como especie programada para ayudar a los demás.

En cuanto a lo que la Humanidad 2.0 traerá, nadie puede saberlo con certeza. ¿Serán revoluciones científicas, tal como lo fue el descubrimiento de la electricidad? ¿Será una mayor responsabilidad social, con personas colaborando entre ellos para mejorar su entorno? Quién sabe. Sin embargo, los humanos han sido “reconectados” gracias a la tecnología (inventada por los seres humanos, no por los chimpancés) y con ella podemos mirar al futuro con optimismo para cambiar el mundo para mejor.

Mark Turrell, fundador de Orcasci.com, participó en XV edición de BDigital Global Congress.

Un ‘súper’ electrónico

Super Amara incorpora códigos QR para facilitar la compra. Este sistema permite descargar en el móvil o en una tableta recetas e información sobre ingredientes necesarios.
 
MIKEL SORO | SAN SEBASTIÁN
 
Olvídese de la lista de la compra cuando vaya a los supermercados de Super Amara. Esta empresa acaba de poner al servicio del cliente el ‘i-super’, que consiste en unos códigos QR o Bidi (como el que hay al pie de esta información) que permiten acceder a información a través de teléfonos y tabletas electrónicas, y disponer, en este caso, no sólo de los condimentos que se necesitan para preparar un plato estival sino incluso de una receta del cocinero Joxean Eizmendi, del restaurante Illarra de Donostia. Víctor Espinosa, director de Super Amara, habló ayer en la presentación que se llevó a cabo en el local donostiarra de los bajos de la iglesia Iesu, de Riberas, convertido en «el primer supermercado del Estado, y de Europa, en disponer de este servicio gratuito».
Por ahora son diez recetas las que se ofrecen, especialmente de ensaladas, «porque hemos pensado que ésta era la mejor época para este tipo de alimentos», señalaba Espinosa, pero el recetario se irá ampliando según lleguen las diferentes estaciones del año y se ofrezcan productos de temporada.
 
«El sistema es sencillo», explicó Alfonso Reiriz, responsable de marketing, mientras el director del ‘súper’ y el cocinero hacían una demostración ante un expositor. Se escanea con el móvil, el Ipad o cualquier dispositivo que pueda hacerlo, el código QR que hay en los sectores elegidos por el supermercado. Automáticamente aparece en pantalla Eizmendi que, en un vídeo de 2-3 minutos, explica lo que se necesita para confeccionar una receta con los productos del expositor y un listado de esos alimentos. Esa receta además se puede almacenar y descargar en casa en pdf para imprimirla en papel y llevarla a la cocina.
 
Eizmendi recalcó que «es un sistema que abre nuevas puertas para comprar calidad y gastar menos».
Destacó las ventajas «para quien no sabe qué poner en a la familia o a los amigos en casa. Viene, descarga el código y se lleva una serie de productos y la receta sencilla para plasmarla en un plato. Parece magia y hace la vida más feliz».